
Aquí estoy, a punto de cenar una suculenta pizza después de un día de descanso un poco lleno de excesos culinarios, pero al que me rindo completamente y me entrego sin pensarlo. Ya vendrá el 2012 para hacer una puesta a punto. Hoy está siendo un gran miércoles. Si, son esos días que parecen aburridos, pero no. Hoy he sentido la iluminación de escribir mientras escuchaba el We found Love de Rihanna, que a la hora justa que estoy escribiendo este post, a las 21:45, justamente hace una semana, salía la diosa de Ébano al escenario, entre el histerismo de quinceañeras con las hormonas revolucionadas y chicos, que con la ninfa de Barbados, han descubierto que sienten por algunos lo que la sociedad aun no ve con buenos ojos. El Sant Jordi a reventar. Entrando, después de pasar un gran día en la ciudad maravillosa de Barcelona, una ciudad en la que indudablemente me quedaría un tiempo a vivir (pero no toda la vida!), pasear por el templo del ocio, un buen solomillo con el puerto de fondo y el Green Warrior amarrando delante de ti (impagable) nos dirigimos raudos hacia la zona olímpica de Montjuic. Aun cuando paso por delante del estadio olímpico se me viene a la cabeza esa imagen catódica del glorioso “HOLA” que Barcelona envió al mundo en un lejano verano del 1992! Entrando en el colosal Sant Jordi, justamente a las 19:45, empieza a tronar, literalmente, la sesión que iniciaba el Dj. Calvin Harris, que venía a ser el telonero de la futura Grace Jones universal. Una sesioncilla correcta, sin mucho lucimiento, la verdad. La gente estaba ansiosa por ver el muslamen de Rihanna moverse por el santo escenario del San Jorge. El tito Calvin estaba muy adelante, en un escenario-cabina que era todo unas deliciosas pantallas de Led’s. Lo que verdaderamente me encanto fue escuchar el Party Rock y el What Happens in Las Vegas en el Sant George. Brutal!
Después de la sesión y encendida de luces, y después de varios desmayos provocados por las altas temperaturas, apagaron las luces, empezó el sonido de verdad, bajaron unas pantallas gigantes redondas y dio inicio el concierto. Unos video-planning preciosos sobre ella, muy vaporosa, dando inicio y saliendo del escenario, tal como afrodita ascendiendo a los cielos del placer, aparece cantando las primeras notas de uno de ya de sus hits históricos “Only Girl (in the world).
Un gran escenario, compuesto, tal como he dicho, por grandes pantallas gigantes hacía que pudiera disfrutar todo el pabellón, de punta a punta, de una de las más grandes del Pop actual. Mezclando éxitos como Rude Boy y los últimos sencillos de su penúltimo disco, porque recordad, es la gira de “Loud” y acaba de sacar “Talk That Talk”. Con un cambio vertiginoso de vestuario, demostró ser una todo-terreno sobre el escenario. Russian Roulette o el extraño Living Your Life pasando por el magistral S&M. Uno tras otro sonaron de la atronadora y preciosa voz de Rihanna. Hasta demostró un solo con la batería en la de Rude Boy. Rompió una baqueta o como se diga de la pasión que le puso.
Las piernas se me dormían, estaba destrozado de la espalda, pero estaba acompañada de la persona que es centro de mi vida, que es más que mi hermana, mi amiga, mi hija… Solo ver a ella disfrutar me lleno de satisfacción y que todo el cansancio acumulado que llevo en este épico mes de Diciembre se esfumara en el ambiente mágico que se respiraba en el Sant Jordi. Rihanna acabo, después de hablar en el idioma de Oxford y nombrar incansablemente Barcelona, se despidió con el hit orgásmico “We found love”. Un éxtasis colectivo rodeo al estadi. La gente como loca, lluvia de confeti, luces a tutiplén! Rihanna cerraba el concierto de Barna con el listón muy alto. Gracias por todo Robyn Rihanna Fenty, o simplemente, Rihanna




